Desde julio de 2025, el veterano del reggaetón ha comenzado a usar el nombre artístico DY en sus proyectos musicales. El primer lanzamiento bajo esta nueva identidad es el sencillo Sonríele, un tema inspirado en su reciente conversión al cristianismo. El cambio de nombre coincidiría con estrategias legales para separar sus nuevos ingresos de los reclamos de su exesposa por regalías o control corporativo.
El trasfondo legal involucra una demanda de Daddy Yankee contra Mireddys González y su hermana, acusándolas de intentar apropiarse de más de 100 millones de dólares mediante transferencias no autorizadas desde sus compañías El Cartel Records y Los Cangris. Estas acusaciones desembocaron en una demanda por 250 millones, mientras que Mireddys solicitó ante la corte que Daddy Yankee fuera multado por desacato debido a incumplimientos de un acuerdo previo.
Los documentos revelan que el artista retomaría la presidencia de sus corporaciones, con términos que incluyen bloqueos temporales de 75 millones de dólares y la exigencia de aprobación conjunta en transacciones mayores a 100 mil dólares. Según informes, Daddy Yankee no habría entregado ciertos reportes financieros requeridos, lo que agrava aún más el conflicto legal.
La firma con HYBE Latin America representa otro elemento estratégico en esta nueva etapa. La agencia coreana anunció oficialmente su incorporación a su catálogo de artistas, presentando al mismo tiempo el sencillo Sonríele. Esta alianza posiciona a DY dentro del plan de expansión de HYBE en el mercado latino, permitiéndole proyectar su música bajo una estructura corporativa sólida e internacional.
HYBE también ha iniciado proyectos masivos como el reality show Santos Bravos, donde colaboran con compositores y creativos asociados previamente a Daddy Yankee, como Johnny Goldstein. Esta sinergia demuestra un enfoque estratégico de largo plazo que amplifica la presencia del artista en nuevas plataformas y formatos de entretenimiento.
En conjunto, el uso del nombre DY y la alianza con HYBE parecen responder no solo a un giro artístico, sino también a una decisión legal y corporativa consciente. Al separarse simbólicamente de su identidad legal anterior, Daddy Yankee busca mantener control sobre sus ingresos futuros y proteger su legado musical ante un litigio que marca su vida personal y profesional.